miércoles, 1 de octubre de 2008

<º] PALABRAS y PIEDRAS (6/5/06) [º>

Hace mucho tiempo vi que las palabras son piedras.
Materias vivas, agujereadas,
aparentemente duras y extraordinariamente de continuo plegables,
maltratables, dolorosas...
y con las que hacer una casa.

En una pila de piedras, en una pirka,
en una línea hecha por niños para jugar,
en un montoncito de piedras,
siempre pasa algo tan simple como vital: hay aire entre ellas.

La Tierra se resiste a ser pesada en este estar de la piedra,
dejándose atravesar por aires del cosmos,
de la multitud en espíritu
que vaga derivando eternamente
en cada grano-segundo.

Pues si una piedra puede ser acumulación o degradación
–muchas veces, al mismo tiempo-
esa constitución se realiza por granos
que en realidad son la parte visible de esos pliegues
absolutamente enrollados y replegados
que sacuden también cada partícula de voz
que entona una palabra,
cantora de mundo,
siempre singular y de cuanto haya.

Las palabras son piedras
pues también se resbalan;
es lo que lastima;
es lo que hace que entre ellas y el pecado
– quien no pecó que tire una piedra -
hay una relación exquisita
y posiblemente traidora.

Dos piedras,
el mínimo agrupable, -el mínimo para que haya Una piedra-
nunca pueden tocarse en su totalidad.
Ni aún en su versión artificial
– aunque toda piedra de alguna manera es artificial -
ni aún en su proceso industrial existe la hegemonía y el apoyo franco,
el equilibrio.

Entre cada piedra
y con cada piedra
pasa algo.
En el desequilibrio.
Además, -se dijo ya mil veces-
¿qué piedra no está en contacto con otra?
Y siempre éste es un contacto incompleto, menor.

Es más su peso,
su volumen,
su forma en general,
lo que las mantiene juntas unas encima de las otras.

Pero siempre, – perdón que insista -
hay un hilo de luz y aire que se escurre entre ellas,
invisible mil veces a nuestros ojos,
una cámara oscura y una mirada secreta;
una corriente de aire y luz subterránea y planetaria, cósmica.

La voz de piedra. El cuerpo de piedra.

Mirada, luz, piedra.

El magnetismo nos da su genealogía.
El magnetismo es lo que nos envuelve de ellas.

Ya hace mucho tiempo vi las piedras.
Por eso, - traté de - ser mejor y ser peor que la piedra.
Convivir con la piedra y su eternidad.
Las palabras y las piedras.

No hay comentarios: